Una de las tantas (pese a que no son muchas) amigas que me ha dado el acceso a internet es Palmira. Su hija Hillary es sorda y con su madre compartimos temas que nos hacen pensar acerca de las dificultades del sordo. Ella me envió un testimonio, de Anabel, solamente reproduzco una partecita, la nota completa la pueden ven en: http://anabelchupete.blogspot.com/2008/05/rechazada-por-mi-silencio.html
RECHAZADA POR MI SILENCIO
Hola me llamo Anabel, soy una chica de 24 años, hasta aquí todo normal, lo único es que soy sorda. Mi vida ha tenido altibajos, pero últimamente lo he pasado mal. ……   Mis padres no paraban de ir de un sitio a otro para poder recuperarme. ……..   Cuando fui por primera vez al colegio yo iba contenta pero hay empezó mi calvario, ………    los profesores eran buenos y nos ayudaban mucho, los demás niños no. ……..   Un día mi madre escuchó a otra madre decir que a los niños sordos tenían que ponerlos aparte porque sino atrasarían a los demás, eso enfureció a mi madre que se fue derecha a hablar con el director. ……….   Cuando cambié y fui al instituto pensé que cambiaría algo, error, fue peor. Las humillaciones eran más grandes todos me rehuían, yo tenía una intérprete de Lengua de Signos, y a través de ella, mis padres se enteraron de que me quería matar. Hice un dibujo donde explicaba que quería morir. ………..   Aquello paso y cambié de instituto, nuevas ilusiones y fatal desencanto. ……….   En el 2006 me hice el implante coclear, no me ha servido porque no he puesto interés, no tengo con quién salir, siempre estoy en casa, ………    He intentado integrarme en este mundo y no me han dejado, quiero ser fuerte y valiente y a personas. Gracias a mis padres y mi hermano y a mis amigos sordos y oyentes que aunque sean pocos están ahí cuando los necesito.
Más allá de mi nota que sigue, quiero dar una respuesta a todos aquellos que con o sin razón nos quejamos, y quiero poner de ejemplo a una persona que admiro por su entereza. Es Nick Vujucic que con su testimonio de vida me deja sin palabras. Sin conocerlo puedo amarlo y solo quiero dejar una evidencia fotográfica de su vida. En Goggle pueden leer sobre él y escuchar sus sabias palabras.
En esta nota voy a hablar de un tema que a veces nos resulta difícil, o simplemente al que le huimos: se trata de situaciones y vivencias por las que nos ha tocado pasar alguna vez, no creo en excepciones ni que haya persona al menos discapacitada, que no le haya pasado. Volviendo a Anabel, veo tanto dolor, resentimiento y amargura en esta joven, que pienso cuán grande es el dolor de esos padres, como el de tantos otros. Personalmente, a modo de consuelo, se me ocurre contarles parte de mis experiencias, y la forma en que trato de llevar esa partecita mía, por si a alguien le sirve.
En este blog siempre trate de ser positiva, atenuando dolores y dando un poco de fuerzas a quienes las necesiten, pero obviamente cada uno tiene el derecho y la libertad de llevarlo según su criterio y convicción, yo en lo personal trato de ver las cosas de manera diferente, aunque los problemas más de una vez me superaron. La etapa más difícil fue en mi niñez y juventud y paso a relatar algunas de las tantas dificultades a las que sobreviví y que hoy tomo como hechos que me ayudaron a crecer.
Claro que la escuela es difícil y cierto también que hay personas crueles e insensibles, que no se detienen a ver el dolor que causan en más de una ocasión. Recuerdo de una: en los recreos del cole se tocaban dos campanas para regresar al aula, con la primera nos deteníamos en el lugar, con la segunda nos encaminábamos al aula, al tiempo que éramos controlados por la maestra de turno. En esa ocasión la maestra de turno desconocía mi discapacidad, y jugando a la mancha toco la primera campana y al no escucharla yo seguí corriendo. Como se supone que era una infracción, la maestra me llevó de una oreja y me pasó frente a todos mis compañeros. Según ellos, más de uno le gritó que yo era sorda, pero ella sin hacer caso en ese momento me dejó castigada una hora al sol no sin antes recriminarme y diciéndome vaya a saber cuantas palabras sin sentido que ahora creo fue mejor que no escuchara, ella estaba convencida que así aprendería la lección, y yo solo lloraba avergonzada, sintiéndome impotente y sin derecho a replicar ya que de nada serviría. Cuando llegué a casa no comenté nada por temor a otra reprimenda.
Este es solo un hecho de los tantos que gracias a Dios he rebuscado en mis recuerdos ya que considero que no ayuda mortificarse con ellos. Mejor me nutro de cosas y personas buenas que son lo que valen la pena. Y de cada mala experiencia rescato lo mejor. No hace mucho mi amiga Paula Vanesa (oyente y cantante) nos invitó a los sordos a participar de una actuación suya, para que hiciéramos algo en nuestra lengua, incluía una poesía hecha por el grupo y una canción que haría yo. Al momento de subir al escenario la comisión municipal dio la orden de que los sordos no participáramos, Paulita como buena defensora de los discapacitados, me arrastró hasta el escenario para que juntas la interpretáramos, ya que yo no quería. Un poco a disgusto empecé a cantar en señas, y pude ver en la multitud a mi amiga Gilda diciéndome con sus manos, ¡que hermoso! y sentí orgullo, fuerza y mi espíritu se elevó a lo máximo y pensé, mientras haya un sordo al que le guste lo que hago que importa la opinión de unos pocos.
Así como esa hubo otras situaciones, y en oportunidad de la actuación en la casa de la cultura pasó lo mismo, con esa misma comisión, pero en vez de caernos nos envalentamos apoyados por un grupo de amigos oyentes (bellísimos) que ayudaron y pudimos actuar. En esa oportunidad recuerdo que no permitieron que recibiéramos las flores que nos quisieron acercar (parece mentira pero es así).
Siempre hemos sido y seremos marginados, por una parte de la sociedad, pero yo apuesto a los que nos quieren y nos aceptan y olvido con facilidad estas situaciones, así me mentalizo para vivir mejor, y creo que me ha dado resultado. Como ya he dicho en otras oportunidades soy bastante crédula y soñadora sin importar que ya casi tengo 50 años, sigo creyendo en los milagros, mas la fantasía que le pongo a mi imaginación que es grande jeje hacen que por ejemplo esa música que me cuesta escuchar la sienta más bonita que los oyentes, -por mi predisposición—
Creo que son mecanismos de compensación de la discapacidad, y estoy segura que los ciegos con una imaginación como la mía ven los colores más bonitos y brillantes que nosotros los videntes. Muchas cosas podría contarles que seguro les costaría creer y entender, el poder de la mente es maravilloso. Creo que siempre zafé, en más de una, gracias a que vivía en las nubes; no obstante también tuve algunas desilusiones inventándome un mundo maravilloso, esto no significa que mi vida fuera un jardín de rosas. Más de una vez, como esta chiquita quise morir y también me planteaba porqué me había tocado ser diferente, pero bastaba cualquier oportunidad para creérmela y subirme al caballo jeje como digo yo. Cuando tenía 14 años entré a trabajar a una fábrica de frutas junto a mis hermanas; como íbamos juntas a revisación médica no fue difícil pasar ya que a las preguntas del médico respondían ellas, en la segunda temporada, o el médico estuvo más atento o se dio cuenta, el caso es que no permitió que respondieran por mí, eso hizo que no firmara mi permiso hasta que comenzara un tratamiento auditivo. Lejos de bajonearme sentí que tocaba el cielo con las manos, ¡Oh Dios!, sentí que él había escuchado mis ruegos y por fin me vería un especialista, que alegría, no les dije que siempre me las creía fácil? Qué bueno pensaba, creía que la sordera era igual a una angina, jaja me darían unas pastillitas y sería oyente. Siempre soñé con ese día, en casa nunca me habían llevado a hacerme ver, era otra época, éramos muy pobres, quizás también ignorantes, el caso es que como la sordera no duele (no físicamente), nunca me habían hecho ver, nunca cuestioné eso, tampoco lo voy hacer ahora. Si estaba bien o no Dios sabe y eso me basta. En ese momento estaba tan feliz, pensaba que se me habían acabado todos los problemas, sería oyente, igual a los demás y era lo único que me importaba. Con mis primeros estudios fui a la consulta médica, grande y triste fue mi sorpresa al enterarme que no tenía cura, es mas empeoraría. Creo que esa fue mi primera crisis, seguramente hubieron otras pero no como ésta .Creo que ahí mamá y papá después de dejarme llorar hasta cansarme y descargar lo que guardaba dentro de mí se dieron cuenta lo infeliz que me sentía. Fue bueno para todos, me apoyaron y consolaron de tanto agobio y amargura que sentía, y en la próxima visita al médico mi hermana Mecha me ayudó para enfrentar mejor las cosas. El médico sugirió audífonos y como ya dije que éramos muy pobres creo que no se pudieron comprar, tampoco puse mucho de mí para conseguirlos, ya que se los había visto a otra chica y me parecían horrendos y aún con audífonos ella era sorda. Seguí con mi vida, el médico firmó mi permiso para trabajar, con la sugerencia de hacerlo en lugares específicos y lejos de peligro, eso levantó mi ánimo, fue un alivio, no tendría que ir a la cosecha, la que no me gustaba y parecía ser el único trabajo en el que calzaba.
A esto hay que agregarle que más de uno persona cree que los sordos somos también lentos de neuronas ya que en más de una ocasión he visto gestos de ese tipo cuando se han dirigido a mí en situaciones en las que no entiendo nada. Un caso curioso me ocurrió hace poco, acá en Mercedes, una chica que estaba rindiendo las finales para trabajadora social, fue a entrevistar a mi esposo, en referencia a mi discapacidad jaja ahí me entero que también nos creen extraterrestres, imaginen que hasta le preguntó cómo era el sexo con los sordos.
Más de una vez salen estas charlas con mis amigas sordas, sobre las cosas con las que tenemos que lidiar desde siempre. El otro día me contaba una de ellas que cuando era chiquita en casa con su madre y hermana eran muy unidas, y siempre la situación se prestaba para largas charlas en las que obviamente ella quedaba descolgada, veía a su madre y hermana conversar y moría por saber, su madre se detenía cada tanto y le trasmitía parte de la charla, nunca quedaba satisfecha porque se daba cuenta que las charlas eran largas y a ella siempre se la hacían corta. Lo gracioso fue cuando ella tuvo sus propios amigos que compartían señas, su madre quería saber de que hablaban y ella se desquitaba haciéndosela corta también. Hoy adulta, tiene una hermosa relación con su madre y hermana, porque su mente también creció y te das cuenta que tampoco es fácil para el oyente., Al igual que yo, agradece cada minuto que nos dedican, si tenemos paciencia amor y sabiduría probablemente pudiéramos integrarnos mejor.
Un hecho concreto de ello, fue el comienzo del plan de inclusión social acá en la provincia de San Luis; la Sra. Sonia Farías profesora de LSA presentó un proyecto que incluía la integración de sordos y oyentes. Fue magnífico, la mejor experiencia de ese tipo que haya vivido. Al principio se palpaba en ambos grupos, el temor y desconcierto de si sería posible; algunos oyentes se acercaron por curiosidad, otros lo tomaron como un gran desafío y vaya a saber uno con que otras expectativas. A su vez los sordos también teníamos las nuestras, algunos reacios al acercamiento, quizás por temores a ser rechazados o por pasar situaciones a las que estamos acostumbrados. Para asombro de todos nos convertimos en un grupo fuerte, con lazos que aun hoy nos mantienen unidos a pesar de que nos separaron. A nosotros los sordos nos dio la posibilidad de creer que la integración es posible, sacamos ventaja del tiempo que pasamos juntos, aquellos sordos que no tenían lectura labial empezaron a entenderla.
Los oyentes pusieron fuerza y alma y nos dieron lo mejor de ellos. Alejandra Almirón la interprete más querida y solicitada por nosotros los sordos, aunque no hacía falta pedirle nada, Ale siempre estaba atenta de que estuviéramos informados, sin que nos perdiéramos de nada; también contamos con su amistad dentro y fuera del trabajo, y de su corazón grandote que hace que hoy le robe horas a su tiempo ayudando a algunos compañeros sordos que tienen otros problemas de salud y afecto. Pablo es otro amigo, ya saben de él pues siempre lo estoy nombrando, Nancy, la gran compinche, Paula, José Luis (Tato), Gus, Andrea, Romina, Julieta, Paola, Ariel, Miguel, Leticia, Andru, Analía, Rosa, Paola, Adriana, Lili, Rosita, Leo, Jorge, Kari, María, Marta y Valeria y a otras que llegaron después como Elba y Sandra. Siempre están ahí para nosotros, haciendo realidad el propósito de Sonia Farías y el sueño nuestro de integrarnos.
Lástima que como todas las cosas realmente buenas, se terminó, por determinación de quienes no supieron ni entendieron que le cortaban las alas a nuestra magia. A pesar de todo, seguimos soñando y creyendo que algún día podamos integrarnos de igual forma al mundo. Para eso sería importante empezar por hacer obligatorio la LS, con una ley que la respalde, pero una ley que se respete, no como por ejemplo la ley de transporte gratuito, que es una vergüenza; no es fácil conseguir los pasajes, y cada vez que los solicitas te miran como si estuvieras mendigando o directamente te los niegan, si a eso le sumas que hay que presentar una cantidad x de papeles justificando discapacidad. Qué ironía es este mundo, cuando buscas un trabajo o algo similar, no te hace falta ningún papel, no más te ven y ya te están diciendo que no podes por ser discapacitado. Bueno no los quiero cansar con negatividades, es por eso que traté de ser breve con las cosas que me pasaron a lo largo de mis años quizás en otra nota cuente mas.
Hablaba de las cosas que facilitarían nuestra integración, también sería bueno concientizar a esa parte de la sociedad que todavía nos rechaza. Si nos sensibilizáramos y solidarizáramos con aquellos que más lo necesitan, esos que luchan a diario con todo tipo de adversidades, entre ellos amigos que me comentan, que a veces las dificultades y los prejuicios ajenos son más difíciles de manejar que los propios. Sufren cuando su familia los presionan a disimular sus audífonos, que no se vean, a otros les privan de hacer señas en público, en definitiva que no  pongan en evidencia su sordera de la cual ellos se sienten avergonzados.
Muchos me preguntan cómo hago yo ya que se sorprenden que me lo tome en solfa (como dice Pepe), y que no me hago problemas por tales y cuales situaciones. Debo confesar que algunas quedan por ahí escondidas, otras ya las superé, fueron parte de una etapa que no quiero repetir. También los años cuentan jaja pero sobre todas las cosas, vivo más en paz porque en ello mi esposo y mi hijo son mi apoyo incondicional para que yo pueda llevar una vida plena y feliz aun con mis limitaciones. Yo os pregunto a quienes hacen víctimas de malos tratos a los discapacitados, que los avergüenza? no hace falta mucho para darse cuenta que vergüenza nos deberían dar otras cosas, que hoy en día se ven potenciadas como el corrupto, el ladrón, el pervertido, también el que discrimina y podría seguir la lista con otros ejemplos que vemos a diario. Yo les digo a esa minoría, porque son unos pocos gracias a Dios, que ustedes tienen una discapacidad mas grande “la ignorancia”.
Y a aquellas personas como Anabel que se sienten heridos y golpeados por esos pocos, que son más las personas magníficas que nos aceptan y nos quieren, que se  abran a ellos porque es triste que el dolor y resentimiento nos impida ver esa parte maravillosa de la sociedad que nos rodea y que es por la que vale la pena seguir luchando y creyendo.
Este es mi homenaje a Manos que Hablan
Un homenaje de Selva a sus compañeros del programa "Manos que Hablan". Los mejores momentos de una integración entre sordos y oyentes que es posible. Gracias a Sonia Farías que lo hizo posible y que lo defendió hasta el final. Un final que por suerte no ha sido tal, pues nos seguimos juntando. Un abrazo fuerte.


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