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Me han pasado cosas tan bonitas desde que comencé el blog que agradezco a Dios por ellas y por tener la oportunidad de compartirlas con ustedes. Antes del blog no sabía nada de internet y me perdí de tantos amigos que hoy me da esta tecnología. Cuántos vacíos desaparecieron, si sólo hubiese descubierto esta maravilla en esos años tan callados y en silencio que viví, es más, creo que nunca me hubiese sentido sola. Gracias amigos por estar aquí.

Pero seguro que por algo pasan las cosas y todo tiene su justo momento. Tampoco reniego de esos tiempos porque aprendí muchas cosas y todo eso me ha servido para ver la vida de un modo que no hubiese sido posible sin esas vivencias. Evidentemente somos lo que fuimos y vivimos y todas las experiencias, buenas y malas nos sirven para dar forma a la persona que hoy somos.

Algunos amigos se sorprenden de las cosas que escribo y de las que puedo leer siendo sorda, la mayoría de mis amigos no oyentes han logrado muy poquito en lo específico a leer y escribir y hay mamás que me preguntan acerca de cómo ayudar a sus hijos sordos. Yo sé que es difícil porque es bastante complicado hacerlo teniendo en cuenta que no todos tenemos el mismo patrón de sordera. La sordera priva al niño de la información (auditiva) no formal desde su más corta infancia, mientras juega escucha inconscientemente a sus padres o la tele, luego aprende a leer y practica con todo lo que le llega a sus manos y todo ello incrementa su vocabulario. Aprende las conjugaciones verbales y como aplicar un "mi" o un "mío" o un "yo" por ejemplo en una conversación.

Yo tuve la dicha de ser oyente cuando chiquita, lo suficiente para entender estas cosillas. Si a eso le agrego que en aquellos años de mi infancia no había tele, es claro que descubriera la pasión por la lectura. No puedo decir que haya leído a Sócrates o Borges, de haber podido seguramente habría tenido mis preferencias, pero la situación en casa nunca dio para eso, lo cual no impidió que amara leer todo lo que caía a mis manos. La revista "Así" que mi hermana mayor solía llevar cuando iba de visita, las historietas que me prestaban, algún que otro Billiken ya recortado, las fotonovelas que eran mi pasión y que alguna amiga me prestaba, en fin, dada la escases todo era bienvenido. Cuando papá cobraba la cosecha solía darnos unas monedas por ayudarlo y yo rápidamente las convertía en revistas usadas que fueron mi mayor tesoro y que conservé por muchos años. A veces exasperaba la paciencia de mamá que veía que en cuanto tenía un minuto libre me perdía en la lectura, me llamaba Don Quijote.

Fue una bendición el que me gustara tanto, ya que a través de la lectura obtuve la información y los conocimientos que el oído me negaba. Creo que de no haber sido así probablemente hoy no podría leer y escribir adecuadamente. Este es uno de los sueños que más de uno de mis amigos sordos quisiera alcanzar y lo expresan frecuentemente. En el cole las maestras ya me conocían y cuando terminaba antes la tarea, -cosa que me preocupaba por hacer-, podía acceder a los libros de la biblioteca que no se podían sacar del cole, pero tenía una maestra maravillosa que sabía cuánto me gustaba y que en casa no nos podían comprar ni los que pedía el colegio que más de una vez me los prestaba sin que nadie supiera.

A esas mamás que me preguntan les voy a contestar y quiero que quede claro que siguiendo el razonamiento inverso que hace mi esposo al decir -muchas personas te van a aconsejar que no te pongas un kiosco pero ellos ni tuvieron ni trabajaron en uno. Yo voy a hablar de los sordos porque yo si soy sorda. Y lo primero que les digo es que les insistan con la lectura, y si sus hijos no son amantes de ella busquen la forma con aquellas que le llaman la atención, el secreto es el incentivo. Y ese incentivo es que después ustedes puedan interesarse con ellos sobre lo que han leído y ellos les cuenten lo que aprendieron.

El otro día, una persona en YouTube, después de ver una canción mía en señas, me preguntaba si estaba permitido vocalizar mientras se hacen señas; y esa consulta proviene seguramente de la enseñanza de LS. Los profesores creen conveniente no gesticular y estoy convencida que esto vale para las personas oyentes que están aprendiendo la LS pero una vez logrado el aprendizaje es absurdo no hacerlo porque eso ayuda al sordo a oralizarse. Sería una gran ventaja para los profesionales que cumplen la tarea de oralización o de recuperación después del implante tener conocimiento del LS porque lograrían más rápidos resultados y reemplazarían esos cartones con dibujitos, que en definitiva son señas (escritas) lo mismo.

Por ejemplo, si hacemos en señas mamá y adicionalmente gesticulamos la palabra y le mostramos un cartel con esa palabra escrita, el niño sordo utilizará 3 sentidos y los relacionará logrando un mayor beneficio del aprendizaje y del tiempo empleado en éste. Si ud tiene un familiar sordo y no conoce un profesional que aplique estas técnicas, pruebe de ayudarlo ud misma y le aseguro que logrará excelentes resultados. Algunos de mis amigos están muy bien oralizados, gracias a sus madres, porque utilizaron esta técnica y si a ello le sumamos el despertar su interés por la lectura, sin dudas que el proceso será aun más beneficioso. Confíe en ud misma, el instinto que nos viene del interior es tan bueno y produce los más sorprendentes resultados porque con los seres que amamos difícilmente nos podamos equivocar.

Les cuento algo personal, cuando era chiquita mamá y papá solían llevarnos una vez al año a misa porque (por suerte) no se podía asistir más seguido si no lo hubieran hecho. Particularmente me aburría y le decía a mamá -no me gusta, no escucho, no entiendo nada. Y cuando lo hacía, para colmo mal y fuerte todos me miraban feo considerando que era una falta de respeto. Mamá se persignaba mirándome y diciendo -no digas eso, Dios se apiade de tí, si no vas a ir al infierno;  y verdaderamente me pasé mucho tiempo asustada pensando que allá iría si no me gustaba la iglesia. Ya más grande mis hermanas, algunas de las cuales son evangélicas, pensaron que era porque no calzaba en el catolicismo y fui a una iglesia evangélica. Tampoco me gustó pero ya no me asustaban. El problema no eran las iglesias, era lógico que me pasara si no escuchaba y una hora parada imitando gestos no era grato. Sin embargo, eso no me impide mi buena relación con Dios y al ser una relación sin intermediarios siento que es más positiva porque además siento sus respuestas y el amor y lo que una charla con El me trasmita. Para mí es como dialogar y "escuchar sus palabras" lo que por lo menos en esos momentos me hace no sorda y seguro que es mucho mejor que estar esforzándome y no escuchar sólo por complacer con una imitación a quienes me observan.

Por eso les sugiero dialoguen con su ser interior, sea este el que ustedes quieran, y seguramente afloraran las respuestas que están dentro de nosotros mismos y no teman porque una madre nunca se equivoca cuando de su hijo se trata. Siga su corazón y lo hará feliz y si no aprende lo suficiente a ustedes les dará la paz interior de saber que hicieron lo mejor por su hijo.

Finalmente, puedo asegurarles que mis amigos sordos mas desventajados en lo idiomático son muy felices cuando están con otros sordos. Cada uno va encontrando su zona de confort y aprende desde allí a vivir lo mejor posible. Por supuesto que no es fácil para ellos, yo pasé de sentir que ser sorda era culpa mía a enojarme con Dios, con mis padres, con toda la sociedad,  hasta comprender que estas cosas son parte de la vida, algunos nos toca ser sordos a otros ciegos también pobres a otros ricos (los menos), pero lo mejor que me pasó es darme cuenta que no importa lo que te toque si no la forma de vivirlo y como dijo alguien, ser felices con lo que tenemos, no vivir sufriendo con lo que nos falta.
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